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La SI aplicada al negocio / actividad tiene tres facetas principales: responsabilidad y productividad, imagen y competitividad y contingencias y continuidad de la actividad.
La responsabilidad y la productividad deben ser una parte fundamental de cualquier organización. La SI ayuda a fomentarlas y reduce los riesgos de seguridad derivados de la falta de éstas.
La SI promueve los buenos hábitos, las buenas prácticas y las políticas de seguridad además de fomentar la responsabilidad entre todos los miembros de una organización.
La SI es una labor de todos y tiene que existir conciencia e implicación por parte de todos los miembros de una organización.
La SI puede ayudarnos a conseguir una mejor imagen de cara a nuestros clientes, proveedores y usuarios.
La SI es capaz de que logremos una diferenciación ante nuestros competidores, mediante el cumplimiento de normativas o la aplicación de estándares de seguridad, como los SGSI.
La capacidad para superar contingencias es una característica fundamental de las organizaciones para conseguir reducir al mínimo las interrupciones de la actividad debido a incidentes de seguridad.
La continuidad del negocio / actividad se ocupa de la supervivencia de una organización ante cualquier incidente o contingencia que pueda poner en peligro su continuidad a corto, medio o largo plazo.
En la implantación de planes de contingencia o de continuidad de negocio es fundamental conocer los riesgos a los que estamos expuestos y el tiempo de recuperación en caso de producirse un incidente o contingencia.